La labor vital del laboratorio

Jaclin Campos Para Listin Diario
Cuando rememora la época en que tomaba muestras en un laboratorio, a la española Imma Caballé Martín le gusta decir que fue “monaguillo antes que cura”. Doctora en Farmacia y especialista en Análisis Clínicos y Bioquímica, Caballé Martín recuerda varias anécdotas de ese tiempo. Como cuando llamó a un paciente de la sala de espera, antes de tomar la muestra le preguntó su nombre y este le dijo que no era a quien había llamado pero que había pasado porque, según el orden de llegada, era su turno. O aquella ocasión en que un paciente trajo un frasco de orina para un estudio de volumen urinario en 24 horas y, en respuesta a una broma, el hombre confesó que había tirado parte del contenido del envase. Las historias parecen simples, pero revelan algo muy serio. Aunque el procesamiento y análisis de muestras es cada vez más preciso gracias a los avances tecnológicos experimentados por los laboratorios, la etapa preanalítica sigue siendo crítica. Que un paciente no sea quien se supone que sea, que un pinchazo genere una hemólisis, que el paciente diga que está en ayunas cuando en realidad no lo está… “Tonterías de este calibre afectan todo”, dice la presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC). Calidad De nada valdría tener el procesamiento de muestras más preciso, con aparatos modernos y correctamente calibrados, si esa muestra se tomó o se identificó mal. El paciente no recibiría un diagnóstico correcto y su salud correría riesgo. Además, en casos con repercusión mediática, la reputación del laboratorio podría irse a pique. “Si nuestro objetivo final es la salud del paciente y la mejora del sistema nacional de salud, tenemos que hacer las cosas muy correctamente”, expresa Caballé Martín, quien dictó en el país la conferencia “Los costes de la no calidad en el laboratorio clínico” como parte del Congreso del Colegio Dominicano de Bioanalistas. Para tender cada vez más a la calidad, los laboratorios se someten a procesos de acreditación internacional. “En el mundo de la medicina lo más parecido a una cadena de montaje es el laboratorio, pero también es donde ha llegado antes la calidad para que los resultados que se estén dando sean de fiar. No hay controles así en otras áreas de la salud”, expresa Caballé Martín. La experta dirige el laboratorio español con mayor número de analitos o determinaciones acreditadas, Catlab, con un total de 900. Postanalítica Otros momentos críticos para un laboratorio abarcan el traslado de muestras -si no se toman en el mismo lugar donde se las procesay la postanalítica o entrega de resultados. Cuando las muestras se transportan de un lugar a otro, no deben exceder un tiempo y temperatura determinada (existen programas que monitorean estos factores a lo largo de todo el recorrido). Entretanto que se “evita mucho error” al entregar los resultados vía web a los hospitales o, en el caso de laboratorios que funcionan en un centro médico, permitiendo que el doctor acceda a ellos desde su computador. El futuro del bioanálisis ¿Qué podría traer el futuro a los laboratorios clínicos? Imma Caballé Martín, directora de Catlab y autora del libro “La gestión del laboratorio clínico”, dice que el futuro del bioanálisis se encuentra en pruebas muy sofisticadas como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real. Por ejemplo, si un niño que llega a emergencias con síntomas de meningitis, se le practica una punción lumbar en la médula ósea para hacer un cultivo que no arrojaría un resultado sino hasta 24 horas, un lapso que podría resultar muy largo. Con la PCR en tiempo real se podría tomar una pequeña muestra y tener un resultado en un par de horas. Caballé Martín añade que el futuro de los laboratorios pasa también por la nanotecnología o el laboratorio en la palma de la mano (“Lab on a chip” o LOC), dispositivo que integra funciones de un laboratorio y permite analizar cantidades pequeñas de fluido, y el análisis de ADN para tratamientos personalizados.

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